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El cártel del Champy

domingo, 13 de marzo de 2011
"...tengo pomada pa' to' los dolores, 
remedios para toda clase de errores;
también recetas pa' la desilusión..."

(Fragmento: No es lo mismo, Alejandro Sanz) 

Una gran idea

viernes, 11 de marzo de 2011
Soy miedoso, no hay duda de eso; me dan miedo las cucarachas, los payasos, los edificios departamentales abandonados porque me recuerdan a la película Rec; las personas que caminan detrás de mí cuando estoy de noche en la calle; las noticias con dos vertientes, la mala y la buena. Me asustan mis clientes cuando marcan justa a la hora de la salida; los “in memoriam” de las entregas de premios porque pienso que se murió algún integrante de Friends y yo no estaba enterado.

Le tengo pavor a la oscuridad, sobre todo a los apagones, aún cuando sea de noche y todas las luces de mi casa estén apagadas; el ruido que hace la videocasetera (sí, aun tengo una en mi cuarto) al apagarse me espanta. No soporto la oscuridad total, me pone de nervios y a veces salgo corriendo de mi casa para ver luz, aunque sea a distancia.

Pero lo que más miedo me da es cuando me enfrento a una pagina en blanco sin la menor idea de qué escribir. Aquellas ocasiones cuando debo redactar una columna de cine o una carta corporativa y mi cerebro está ocupado pensando en otras cosas como:

 “¿Qué fue de Cory Matthews, se casó con Topanga?”, “¿Qué tipo de nombre es Topanga?”, “¿Qué significa mi nombre?, “¿Y el de Constanza, mi mamá, mi vecino, mi maestra de sexto de primaria?”

Usualmente me encuentro investigando en IMDB cómo diablos se escribe Topanga, después busco en Wikipedia el final de “Boy Meets World” (Aprendiendo a vivir), paso a Google para buscar el significado de mi nombre y el de mis conocidos y termino leyendo acerca de las últimas noticias de Jamie Cullum”.

INTERMEDIO
Sí, se casan y se mudan a Nueva York / Proveniente de Topanga Canyon, California: lugar donde la montaña se encuentra con el mar / Apuesto, noble armonía, alegre / Perseverante; advocación a la virgen del mismo nombre; Curado por Dios; variante de Juana, Dios es propicio / Su niña nació hace 15 días y llevará por nombre Lyra.

Y después de todo ese vía crucis, vuelvo a enfrentarme a la hoja en blanco; pero ahora con menos tiempo y la obligación de terminar a regañadientes.

No digo que siempre me pase, generalmente mis entradas de blog las escribo cuando me da la gana, cuando algo se me ocurre o viví algo que debo atesorar antes de que se me olvide. De repente escribo cosas que jamás salen a la luz publica (o a la de su monitor), ustedes no están para saberlo y yo no estoy para contarlo pero, tengo como 20 entradas de blog jamás publicadas por que son demasiado personales, tontas o simplemente irrelevantes.

El caso es el siguiente: 

Ximena, mujer de la cual no hablo mucho (ajá), de cumpleaños me regaló una pequeña agenda, ok no es agenda., es una Moleskine, cuaderno de notas italiano forrado por un tipo de tela llamado moleskin y que muchos periodistas y escritores utilizan en su día a día. Dicha libreta viene con una petición clara:

"Utilízala para escribir tus ideas, todas las que se te vengan a la mente sin importar si son idiotas (gran voto de confianza), nunca sabes cuál de ellas te servirá después"

Y me amenazó: La liberta viene foliada, así que ni se te ocurra arrancarle hojas.

Lo que en principio era una simple libreta, para mi se convirtió en Moby Dick, el corazón delator y el dedito de Lucerito al final de Las trillizas de Belleville, digo, Lazos de Amor; juntos. 

Aún no he escrito nada, nada de nada; es más, ni mi nombre le he puesto. Y si la presión provocada por ese pedazo de tela legendaria y papel no fuera suficiente, Ximena me pregunta cada 3 días si ya se me ocurrió algo; cree que estoy destinado a escribir la próxima gran novela mexicana, y en mi mente no paro de pensar que ni a Cañitas o Juventud en éxtasis llego.

¿Conocen ese cliché del clásico escritor que un día se despierta y empieza a escribir sin parar hasta terminar un libro? Bueno, pues yo si lo ubico muy bien, tengo esa imagen cinematográfica incrustada en mi cerebro. Idea que por cierto viene acompañada de grandes dosis de narcisismo por el simple hecho de considerarme escritor y no lo que en verdad soy, un juglar en entrenamiento para cuenta-cuentos.

Aun así, no pierdo la esperanza de despertarme un día con resaca, la boca seca, los ojos rojos y una idea revoloteando en mi cabeza como campanita a Peter Pan. Ese día llegará, tal vez no termine de escribir un libro en 20 horas, pero si llego a escribir un cuento que sirva para dormir y provocarle dulces sueños a un niño, me daré por bien servido.

Y tal vez, sólo tal vez; el miedo a las páginas en blanco se esfume para siempre.

Envejecimiento Prematuro

martes, 22 de febrero de 2011
Hace poco una amiga a la que amo desde que tengo memoria; considerando que el alcohol me ha robado todos los recuerdos de mi infancia; durante una platica me dijo:

Es que no manches, hay que aprovechar ahora que no estamos casados ni nada de esas cosas… no tan ocupados, para vernos más"

Yo sólo le contesté: tienes un gran punto”

Pero en realidad no le dije todo lo que se vino a mi mente cuando me dijo tal verdad que, perdónenme ustedes, hizo que “me recargara en la pared”, ya que en ese momento reconocí la respuesta que tanto me negaba a buscar pero que moría por encontrar.

Como es bien sabido por todos los sabios y conocedores, este mes cumplí 25 años, sí, el cuarto u octavo de siglo, como gusten verlo. El punto es que durante mi transición de edad, sufrí varios ataques a los cuales llamé: “Atacus senilus”.

Con el paso del tiempo uno se va dando cuenta que ya no es lo que era. Comprueba con horror que el dicho: “No es lo mismo los 3 mosqueteros, que 20 años después”, en verdad es una línea de sabiduría legendaria.

Hace poco caí (casi literal) en cuenta que mis años en este mundo han sido marcados por diferentes adjetivos que sólo cumplen la función de hacerme ver que estoy envejeciendo. Recuerdo cuando me decían bebé, después niño o pequeño; los cuales pasaron a ser muchacho y actualmente joven. No sé que vaya a pasar cuando el día menos esperado escuche a alguien llamarme señor; quién me dice que no explotaré, iré corriendo a cualquier Wal Mart para comprar una de esas cremas que evitan el envejecimiento, al cual antes llamaban natural y ahora es conocido como prematuro. Eso, tengo un envejecimiento prematuro; porque lo juro, si por mi fuera seguiría jugando a las escondidas y tomaría mi chocomilk por las mañanas, en lugar de una taza de café. ¡Yo odiaba el café!

Por dichas razones, no tuve más remedio que reconsiderar varios aspectos de mi vida y la reflexión en la que me vi sumergido, además de regalarme más canas, también logró que me diera unos golpes internos horribles. No quiero hacer de este blog un espacio para resolver mis asuntos pendientes o mitigar mis chaquetas mentales; sólo quiero saber si alguno de ustedes se ha hecho la pregunta:

¿Soy quien quiero ser?

Olviden la bullshit de que el humano siempre está en busca de más, claro que queremos más, es natural, pero, hoy con mis 25 años, 18 días, 3 horas y veintiún minutos; no estoy tan seguro si me gusta lo que veo en mi espejo interno, me veo incompleto.

¿En qué momento todo se volvió tan complicado?, ¿Acaso no me di cuenta y cuando me entregaron mi IFE, también me extendieron una bomba de tiempo que estallaría en cualquier momento y me dejaría embarrado con miles de problemas, metas, sueños, miedos y alucinaciones?, ¿Cuánto tiempo tengo para resolver todos mis asuntos de la edad inter-media y no acarrearlos cuando pase al siguiente nivel donde me veré envuelto en problemas más aterradores como una familia o una empresa?

Sí, mi amiga tiene razón, debemos aprovechar estos tiempos. Disfrutar el hecho de que si deseamos salir no tenemos que preocuparnos porque no hay quien cuide a los niños, o peor aún, si encontraremos a nuestra pareja enojada porque llegamos ebrios y cantando “American Pie” a viva voz.

Por ahora, me siento afortunado al saber que aún puedo cargar a mi amiga cuando se pase de copas, obligarla a que se quite los lentes de contacto y arrumbarla en la cama más cercana.

La alarma de la vida suena a diferentes horas para todos, a algunos los despierta mas temprano y a otros les da la oportunidad de tener 5 minutos más. Hoy, creo que tengo 5 minutos más, los que pido cada mañana; esto me da tiempo para terminar mis asuntos pendientes, porque no crean que me hago tonto, sé que en cualquier momento el switch se prenderá y tendré que despertar, aunque no quiera.

Juguemos: ¡San Valentín!

lunes, 14 de febrero de 2011
Ya lo sé, llevo un mes sin escribir, no me regañen estuve en crisis por culpa de mi cumpleaños, pero ya estoy de vuelta. 

Existen varias posibilidades, tal vez estoy inhabilitado para escribir una pieza decente y llegadora para esta fecha. Definitivamente no quiero ser uno más que se queja de lo comercial del día. En realidad, decidí no repetirme y dejar de escribir cuanto quiero a mis amigos.

Yo sé que un blog no debe ser tan personal pero, ¿What the Hell? ¡Es mi blog!

El punto es que se me ocurrió un juego. Escribí varias frases para todos aquellos amigos, amantes, fans, seguidores, cibernautas; que sospecho leen mi blog, todas pueden ser consideradas chistes locales o anécdotas que únicamente he vivido con mis amigos, las instrucciones son las siguientes:

Primero: Lee todas las frases. Nota: Están enumeradas al azar, no por importancia.
Segundo: Encuentra la frase que creas va dirigida a ti y anota el número
Tercero: Escribe el número como comentario ya sea en el blog o FB.
Cuarto: Si crees que no existe una frase para ti, házmelo saber por FB y yo te diré si estás en lo correcto o no.
Quinto: En caso de no saber o querer escribir el número públicamente, puedes mandarlo como inbox o mensaje al celular (esto para mis amigos marcianos que no tienen cuenta en FB)

1º Palanqueta azucarada
2º A long long time ago, I can still remember
3º Te quiero tanto tanto tanto que ya no puedo más
4º ¡Perversos!
5º Al menos hablamos en plural
6º Siempre discutiendo, nuestra amistad está unida por la contradicción.
7º Me subo en un plato y doy vueltas
8º La dicha de una amistad que rompe generaciones ¡Viva la miel de Maple!
¡Cuñado! ¿y los popotes?
10º Azul con azul y más azul
11º Comadre, ¿cómo está mi ahijada?
12º Desde que no estás ya nadie se come los chocolates de mi coche
13º You´re so green that makes me think you are Wicked
14º Chilango vs Huichól
15º Kisko, Servin y ellos son así
16º Contra un extintor… ¡Doctora!
17º Las fresas con azúcar saben más dulces
18º “Harry Potter” es mejor que “El señor de los anillos”
19º Tú no eres mi primo
20º Tan diferentes y al final llegamos al mismo punto
21º Triciclo vs espada de He-Man
22º Hago mis videos en Photoshop
23º Niña rara
24º ¡Jilipollas que tu acento ha cambiado!
25º ¿Kosher o no Kosher?
26º Eres callejera, street fighter
27º MIEL y mi constante X
28º ¡Arriba las latinas! 
29º ¿Por qué te crees el padre de tus amigas?
30º Eo, Eo, Eo… sounds like a musical
31º Dicen que todo empezó con una gran explosión…
32º Quiero una caja de galletas… ¡Ya!
33º Vivir para contarla… para eso están las fotos
34º Encuestas on-line de temas MUY desagradables
35º Cuñada, me caes mejor que mi amigo jeje
36º Te debo un tributo
37º Todos somos muppets y tú, eres el más malhumorado
38º Mi lector más fiel por mis buenos aportes
39º Efectos secundarios
40º Don't go. I'll eat you up; I love you so
41º ¡Tío, the fabulous!
42º Astrología espacial aplicada
43º ¡Pokón!
44º Y para ti, ¿qué es una quesadilla?
45º El guapo Ben vive en la eterna primavera
46º ¡Este año sí me viste cumplir años!
47º ¡De aquí a Guatemala!
48º Bienvenidos al DF, mi nombre es Champy y seré su guía
49º  “Yo juego, yo juego” … “Huy Alan, ¿qué nos vas a invitar?
50º Sweet dreams are made of this...
51º BearManiac
52º Tech de Corazón
53º Onda Amelie pero con más caché
54º Compaye, salte de la alberca que la está ensuciando toda
55º The Final Cut-down
56º ¡Quiero ver "A chorus line"!
57º Yo creo que estás comiendo por dos…
58º Volando en una pelusa rosa





¡Feliz San Valentín!

Las cosas que defenderé

viernes, 31 de diciembre de 2010
Dicen que es malo etiquetar a las personas, las situaciones o incluso, las cosas. Al etiquetar damos una opinión contundente, sin derecho al cambio o beneficio de la duda. Así que, por muchas etiquetas que se me ocurran para este año, no lo haré; porque así como sucedieron cosas malas, también me trajo varias alegrías.

Según mi carrera, cualquier deficiencia en el producto o en el servicio, evento desastroso o publicidad negativa; debe contrarrestarse con acciones de contingencia. En pocas palabras, las debilidades deben verse como oportunidades y las amenazas deben convertirse (con estrategias adecuadas) en fortalezas.

En un principio, cuando recapitulé sobre lo vivido en el 2010, no podía dejar de sentirme enojado. Después me di cuenta que este año no fue malo, sólo estuvo lleno de aprendizajes empíricos, de esos que tienes que vivir para aprender la lección. Nadie te puede contar cómo es el circo hasta que pagas la entrada y volteas a ver al león.

A lo largo del año sufrí diversas perdidas, tanto personales, profesionales, familiares y amorosas. Algunas inevitables como la muerte, otras no fueron perdidas sino apuestas que me jugué por un mejor futuro; y finalmente las sentimentales, mismas que le dan título a esta entrada.

Cuando era pequeño, un profesor de la primaria me nombró “El niño de la eterna sonrisa” y cada vez que me veía me llamaba con ese (enorme) apodo. En esa época, para mí fue como si me hubiera puesto un letrero invisible en la cara que decía: “pégame”. Por mucho tiempo me pregunté por qué a pesar de estar triste, enojado, asustado o melancólico, mi sonrisa nunca desaparecía. Ahora, tras una serie de eventos desafortunados que yo mismo declaro, terminan hoy; dejo de hacerme esa pregunta y tan sólo agradezco que esté ahí, inmutable y recordándome que nada es tan malo como para dejar de sonreír.

Las cosas que defenderé son todas aquellas que este año no me pudo quitar; aún después de intentar desfalcarme como a un niño con una paleta enorme. Estas cosas son mi familia, mis amigos, mi talento y ganas de crecer; todos aquellos valores que me han inculcado y la naturaleza que tengo de ser una buena persona; de hablar con extraños y ofrecerles ayuda si es necesario. Mis ganas de aprender día con día y la humildad de saber que cualquiera puede otorgarme un pedacito de sabiduría. También defenderé mis ganas por escribir de cualquier tontería que se me ocurra y de contar los peores chistes del mundo. Seguiré siendo el amigo del cual tal vez no consigas un consejo o una palabra que cambie tu vida, pero sí una risa que te haga más soportable la vida en momentos difíciles. En pocas palabras, mi esencia.

Sí, soy un hombre con muchos defectos, muchas carencias que debo ir mitigando, pero hoy estoy seguro de la riqueza que Dios y la vida me han brindado en estos años de existencia. Sé de qué estoy hecho y hasta donde puedo llegar; sin importar los obstáculos que la vida y los años me pongan.

Bienvenido 2011, te estaba esperando.

El gran hermano

miércoles, 22 de diciembre de 2010
No soy una persona a la que le guste mucho la política, en realidad entre menos me entere de ello, soy más feliz. Cada vez que escucho algo acerca de mordidas, corrupción o abuso de poder; mi ánimo se ve afectado. Sé que no es algo de lo que me deba sentir orgulloso.

De un tiempo para acá (exactamente desde que compré mi coche), he escuchado un programa en la radio llamado “El weso”.  En primera porque estoy harto de escuchar en todas las estaciones de radio a Camila, el grupo más detestable de México, lo juro, en mi opinión ese trío se formó para superar la depresión de no haber sido aceptados en Jeans.

En segunda, porque me lo habían recomendado mucho; varios amigos y familiares me decían: “lo escuché en el weso”, “te mando un titieto”, “amo los poemas de Anahís”; este último me desconcertó muchísimo, ya que no me lo dijo exactamente un fan de RBD.

Así que un buen día sintonicé la radio y escuché el mentado programa, que debo admitir es bastante bueno. El estilo que manejan es bastante light y ameno para las horas de tráfico, en las cuales siempre me veo sumergido. Los locutores son muy creativos, en especial Marisol, a la cual tuve oportunidad de ver en una obra de teatro llamada “Todos semos emos”, varios años atrás.

Sólo que hay un problema, como bien me lo dijeron, después de escucharlo por mucho tiempo te termina cansando, hastiando , fastidiando; en pocas palabras, te dan ganas de estrellar el coche o comprarle a los vendedores ambulantes algún souvenir folclórico y metértelo por los oídos. Así que decidí dejar de escucharlo por un buen rato y regresar a mi confiable caja de discos.

Ese ha sido mi acercamiento a la política más reciente, de ahí jamás pensé que algo me sorprendiera; y mucho menos algo positivo. La construcción de nuevas líneas del metrobús me vienen valiendo un reverendo pepinillo (así es, un pepinillo que oficia bodas), las nuevas leyes contra fumadores me hacen sentir rechazado y los errores del presidente o algún diputado al momento de twitear algo, me dan pena ajena; en conclusión, soy alérgico a las noticias.

Nada me sorprendía hasta hace pocas semanas, justo en mi trayecto a la oficina después de estacionar el coche. A unos cuantos metros de una iglesia ví un letrero que llamó mi atención, no por su belleza o composición perfecta, no, sino por el mensaje que transmitía: ¿Quieres saber qué pasó aquí?

¿Mis ojos me engañaban? ¿Es cierto lo que, gracias a Miss Paty, estoy leyendo? Sí, a continuación, el letrero presume los números telefónicos a los que cualquier transeúnte puede marcar y preguntar: ¿Qué ch·$·”%”os pasó ahí?

¡Wow! Pero que gran iniciativa del GDF, por primera vez veo que mis impuestos sirven de algo además de comprar Hummers a los diputados.

Señores, señoras, señoritos y señoritas; la ciudad nos está vigilando, el gran hermano ha llegado a chilangolandía y todos debemos sentirnos afortunados. ¿Por qué?

¿Eres de los que:

  • olvidan dónde estacionó el coche?
  • se emborrachan hasta perder la conciencia?
  • tienden a estacionar el coche en lugares prohibidos?
  • son clientes frecuentes de las ratas de dos patas?
  • son de cascos ligeros y pudor espantadizo?
  • después de dos cervezas se meten hasta con el viene-viene de la esquina?
  • la adrenalina del momento los hace cometer locuras?
  • no recuerdan lo que hicieron el verano pasado?


Pues ya no hay de que preocuparse. Adiós a la cruda moral, al qué paso ayer; de ahora en adelante sabremos qué fregados hicimos la noche pasada. Y no, ya verifiqué y el servicio no tiene cuenta en Facebook, así que nadie de tus amigos se enterará y no tendrás que esperar a que te etiqueten en las fotos para saber qué hiciste de ti, tu cuerpecito, tu coche, tu date, tu amigo, tu novia, tu perro, tu perico y tu abuelito al que llevabas al aeropuerto antes de que se te cruzaran unos drinks en el camino.
Así que ya sabes, si ves alguno de estos letreros:
















                                                                                       (y que me compra el Sanborns de los azulejos)

Y te das cuenta que estas desnudo de la cintura para abajo (neta ¿qué pasó?), es momento de marcar o textiar.

Nota: Neta, deberían aclarar los servicios que ofrece cualquier dependencia del Gobierno; se puede prestar a malos entendidos y a ridículas entradas de blog.

Lo que ellos piensan de:

martes, 30 de noviembre de 2010
El siguiente texto fue escrito para la sección “Lo que ellos piensan de…” en la que diversos hombres opinaban acerca del comportamiento de las mujeres en diferentes temas como: “su obsesión por los zapatos”, “las odiosas dietas” o “su preferencia por las películas romanticas” de la revista Eve. 

Lo que ellos piensan de: Su obsesión por los chicos malos

Por: Alan Champy M. Núñez

Hace varios años, mi mejor amigo y yo creamos “The good guys lonely hearts club”, y no porque fuéramos grandes seguidores de los Beatles –al menos no en ese momento–, sino porque como chicos buenos de excelente educación, nadie nos pelaba. Con tan solo 15 años, nos preguntábamos ¿Cuál es la motivación de las mujeres por perseguir a los “chicos malos” de la escuela? Sí: esos clásicos orangutanes que se la pasan escupiendo, maldiciendo y reprobando constantemente en clases.

Desde nuestra perspectiva, el ser un chavo que respetaba a su “amiga”, sin presionarla con la (tan deseada) “prueba de amor” y siempre aceptando un segundo plato del insípido guisado preparado por su madre, nos redituaba los mismos resultados: “Sólo amigos”; “te quiero como un hermano” o “¿Me acompañas a comprar el vestido de graduación?”

“La culpa la tiene la televisión”, me decía mi amigo. “Les llenan la cabeza con la ilusión de que un tipo con facha de James Dean las raptará en su Harley y vivirán una aventura por Nueva York”. Tenía razón… en cierta parte. Por lo que siempre le respondía: “Sí, y mientras nosotros nos quedamos a cambiar los focos del árbol de Navidad de su abuelita”.

Pasamos años estudiando el misterioso proceso de selección de las mujeres. De paso, fuimos de todo: el chico comprensivo que la consolaba cuando el villano de la película la lastimaba; el chico indiferente que no la pelaba –cuando en realidad nos derretíamos cual helado bajo el sol de Coahuila–. Incluso intentamos ser los chicos malos: “No te contesto los mensajes que mandas”; “quedo en hablarte llegando a mi casa y prefiero dormir”; “ me ligo a tu mejor amiga y le digo que es tan bonita como el invierno en Aspen”. Obviamente los resultados fueron desastrosos: a mi amigo lo botaron por ser una criatura insensible, con escasa o nula comprensión ante los sentimientos de la mujer y –por si fuera poco- acusaciones de infidelidad en tercer grado (o sea, con más de tres chicas).

Yo simplemente no pude hacerlo. En cuanto hacían ojitos de Remi, terminaba por ceder. No aguanté ese acto de crueldad y llegué a la conclusión de que si me iban a querer era con todo y mi cara de niño bueno, ese que no rompe un plato, al contrario, los recoge y se ofrece a lavarlos (¡enseñanza de mi abuela!).

Hace varios meses en una fiesta, una amiga se quejaba amargamente de cómo un “tipo malo” la había abandonado; dejando sus sueños de rebeldía y locura desenfrenada en la cajuela de su coche (¿o era moto?). De inmediato, todas las mujeres de la reunion empezaron a exponer sus puntos de vista del porqué su atracción hacia esos seres despiadados. La mayoría coincidieron en que sentian un deseo profundo de encontrar al príncipe azul detrás del sapo. Otras se fueron por el lado aventurero; deseaban sentir la adrenalina y la emoción de hacer cosas que, por iniciativa propia nunca hubieran hecho. Otras aceptaban que creían que “ el amor cambiaría su actitud”. Lo que me tranquilizó, fue que todas concluyeron exactamente lo mismo: en esta etapa de su vida, el chico malo les da flojera. Ya no desean cambiar pañales; quieren sentirse protegidas.

El sueño del tipo con chamarra de cuero les iba muy bien a los 15, pero hoy prefieren un hombre real con quien verse a futuro; hoy prefieren una copa de vino que un six de chelas; hoy prefieren cambiar la Harley y Nueva York por un crucero al Medio Oriente.

Por eso prefiero seguir siendo el chico bueno, los que saben opinan que al final del día todo se regresa. Ahora, el único momento en que debo ser un chico malo es cuando desean adueñarse del control remoto. Fuera de eso, sigo siendo el que acepta doble ración de guisado con la suegra y el que va al súper (o a la comer) a comprar más foquitos para la abuelita.