Home | Posts RSS | Comments RSS | Login

Mostrando entradas con la etiqueta Un Champy poco común. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Un Champy poco común. Mostrar todas las entradas

Crónicas de un NINI

martes, 31 de julio de 2018

NINIEl término nini1​ (ni estudia, ni trabaja) es un término considerado por algunos sectores como ofensivo23​ que equivale al acrónimo en inglés NEET, para la expresión not in employment, education or training (o sea, ni trabaja ni estudia ni recibe formación).


-->
Necesitan antecedentes chavos. Empecé a trabajar a los 15 años, aunque gracias a Dios, no lo necesitaba. O tal vez sí, pero no desde un punto de vista económico. 

Me acababa de mudar a una nueva casa, a varios kilómetros de donde había crecido, así que el hecho de que Sin Bandera sacara su sencillo "Kilómetros", me ayudaba a canalizar el sufrimiento, pero no a contrarrestarlo. Necesitaba mantenerme ocupado o entretenido, y Facebook, Netflix, Grindr ni Pokemon Go, se habían inventado (así de viejo estoy, ya sé).

Mi primer trabajo fue en una isla de un centro comercial, vendía libros infantiles y me encantaba leerlos, así que era un ganar-ganar. Sólo trabajaba durante vacaciones, así que como Barbie, tuve muchas ocupaciones: vendedor, mesero, heladero, asistente de computadoras, etc. (pero nunca un KEN) *cries in spanish*

Un verano no encontré trabajo y me metí de voluntario en un ancianato. De verdad, quiero ser un viejito sabio, divertido, flexible (hacíamos yoga, no piensen mal) y feliz, como los que conocí. Tal vez con unos nietos menos ingratos, eso sí.

Después estudié mercadotecnia y tuve la fortuna de encontrar trabajo bastante rápido, así que me mantuve ocupado de tiempo completo desde hace 13 años. Me gusta pensar que soy un Godínez Premium. Un Godínez Legendario.

A principios de este año, decidí dejar todo por la IMPRO. Si usted no sabe qué es la improvisación, le recomiendo que reconsidere aquellos malos pasos que ha dado en la vida, reflexione y lea el post anterior. En fin, todo por el arte de hacer reír a la gente. Unos se vuelven adictos a los aplausos, mi droga son las risas.

Veamos, el problema con este post es que iba a hablar de mi estado NINI, pero empecé justificándome, eso nos da la idea de que no soy un NINI feliz. Y los INFENINIS somos los peores.

En marzo volé a Bogotá, me inscribí en un Diplomado Internacional de Improvisación Teatral (bum, papalord). Y fui feliz. Todos los días estudiando, jugando, entrenando, viviendo y soñando improvisación. Es lo que supongo los contadores sienten cuando tienen cierre de mes o los doctores cuando realizan cirugías de 48 horas. ¡Por fin experimenté en carne propia lo que sienten los Administradores de Empresas cuando van a las ferias de Atracción de Talento en el World Trade Center!

Todo lo bueno tiene un inicio y un final. Eso lo aprendí cuando vi el final de Friends, Parks and Recreation y Café con aroma de mujer; cada uno de ellos se robó un pedacito de mi corazón. Así que me despedí de todos esos seres hermosos y locos que conocí en el viaje, agarré mi maleta, mis cuarenta kilos de café, los nuevos sueños construidos y me regresé al país que vio nacer a Verónica Castro, Pedro Infante y a mí.

Ahora en casa, con muchos planes y poca paciencia, me he convertido en un NINI, así tal cual, uno nunca sabe cuando le llega hasta que le llega, supongo así debe ser la menopausia.

Me despierto y me pregunto el sentido de la vida. Me baño y me pregunto el sentido de la vida. Salgo a la calle y me pregunto el sentido de la vida. El único momento en el que no me pregunto el sentido de la vida, es cuando veo Mariposa de Barrio, porque ahí me queda claro que debes lograr lo que sea con tu vida, menos ser madre de varios hijos con padres diferentes.

Por un lado debería estar disfrutando esta nueva experiencia, aprender algo nuevo, como macramé, o algo que me interese, como... ¿macramé? ¿Por qué sólo puedo pensar en macramé? Ni siquiera estoy seguro de qué es eso.

Llegué a la conclusión que disfruto escribir idioteces, así que heme aquí, escribiendo las idioteces más grandes que se me ocurren. Si sigo de NINI aburrido y no encuentro un curso de macramé online, esperen nuevas entradas pronto.

¿Qué? ¿esperaban una moraleja, una conclusión o epifanía? Pues no, ¿qué no leyeron al inicio del post que los NINIS no recibimos formación?

Eh, por cierto, esperen noticias de esos nuevos planes, toman su tiempo, pero ahí vienen. Sólo imaginen que están formados en la nueva montaña rusa de un parque de diversiones, la fila durará 3 horas, pero... ¡OH POR DIOS CÓMO SE VAN A DIVERTIR!


Improvisando

viernes, 30 de diciembre de 2016


No voy a inventar excusas del porqué no he escrito en este blog, mejor me voy directo al grano (aunque seamos sinceros, nadie lee blogs desde el 2006).

En mi cumpleaños número 30 inicié un taller de improvisación, algo que había pospuesto por años. Tal vez fue el hecho de que entré en la crisis de los treintas y no tenía suficiente dinero para comprarme un convertible o tal vez porque mis amigos ya estaban cansados de escucharme decir “algún día me animaré”, “yo creo que el próximo curso”; seguido de “es que no me da tiempo”, “qué tal si se burlan de mí” y la más usada de todas “no sé qué ponerme”.

Fue un acierto, no creo ser el próximo Amy Poehler, porque Dios es grande y sólo nos regala una persona tan talentosa como ella cada 100 años. Pero sí puedo decir que me he divertido muchísimo, tuve la fortuna de compartir escenario con gente extremadamente talentosa y por fin tuve algo que hacer los jueves por la noche.

"La impro" (para los cuates), fue para mi 2016, lo que los pilates fueron para el 2002; algo nuevo, que no todo mundo entendía y que en mi mente me hacía ver de-li-ci-o-so.

Para los que sepan un poco acerca de impro y para los que no, existen algunas reglas importantes para que todo marche viento en popa arriba del escenario. Little that I knew (siempre quise usar esa frase en mi blog), esas mismas reglas las apliqué fuera del salón de clases sin saberlo… o quererlo.


Improvisación, Nivel Intermedio. 
Izq. Champy. Der. Taylor Swift, compañera y complice. 



No hagas preguntas.

Tres meses antes de cumplir 30 años, acepté un nuevo trabajo que en realidad no me llamaba mucho la atención, pero necesitaba un cambio y la seguridad de que no me quedaría sin mis preciadas latas de atún para cenar al final de mes.

Desde el primer momento que pisé mi oficina empecé a hacer preguntas:

¿Quién decoró este lugar?
¿Danna Paola en verdad quería un mundo de caramelo?
¿Soy lo suficientemente bueno para cumplir con todo lo que me exigen?
¿Seré capaz de apasionarme por los dulces como pasó con la moda?
¿Es seguro aceptar un trabajo en una dulcería, teniendo un historial de diabetes en mi familia?
¿Por qué nos encanta comer gomitas con forma de insectos?
¿Será prudente decirle a esa chica that’s the uglitest fucking skirt I have ever seen in my life?

Hacerme preguntas no me llevó a ninguna parte, dejar de hacerlas me ayudó a disfrutar el viaje.
Hoy puedo decir que tomé la decisión correcta, sorprendentemente no me obligan a comer dulces todos los días, mi jefe es un genio y me recuerda que aún me falta mucho por aprender, lo cual sólo me ayuda a retarme y crecer.

Acepta la propuesta del otro

¿Quieres mudarte conmigo? Acepto.
¿Quieres ir a Europa? Acepto.
¿Quieres dar una conferencia para Merca2.0? Acepto.
¿Quieres terminar la relación? Acepto.
¿Quieres venir a una fiesta a Guadalajara? Acepto.
¿Quieres este monstruo que no puedes mojar ni dar de comer después de la medianoche? Acepto.
¿Quieres buscar nuevo departamento? Acepto.
¿Quieres viajar a Europa conmigo? Ehmm… Aceeeepto…
¿Quieres otro croissant? Acepto.
¿Quieres ir a un antro en Barcelona y terminar pedido a las 5:00am en quiénsabedondeporquetodoshablancatalanotalvezespañolperonoentiendesnada? ¡Acepto!

Supongo que entienden la idea… Acepta la propuesta del otro, no sabes a dónde te puede llevar.

Juega a perder

Después de cuatro años y medio de tener una relación estable, con la persona más inteligente, graciosa y hermosa que había conocido hasta el momento, decidimos terminar la relación porque #SomosChavos #Yolo.

Me gustaría decir que lo tomé como un campeón. Que por ser una decisión a la que llegamos de común acuerdo, la separación fue amigable y nos regalamos Furbys porque leímos en un artículo que nos ayudarían a lidiar con el síndrome de abstinencia. No fue así.

Los primeros meses traté de hacerme el fuerte, me pinté tatuajes y me puse piercings en todo el cuerpo, si me veía fuerte, seguramente me sentiría fuerte también. Pero no funcionó, obviamente. Yo creo que nadie me creía cuando les decía que había sido la mejor decisión, que el mar está lleno de peces y yo me sentía Popeye, que quería concentrarme en mi trabajo y que justo acababan de liberar la nueva temporada de OITNB y los tiempos nomás no me cuadraban.  Lo cual me lleva a otra regla de impro: Nadie va a creer algo que ni tu crees.

Cuando llegó el tercer mes dejé que la tristeza me llevara como gorda en tobogán. Me chuté todas las películas acerca de desastres amorosos que pude encontrar en Netflix. Me fui de fiesta, abrí todas las aplicaciones de ligue (#ligue) sólo para asegurarme que nunca encontraría a alguien tan fantástico. Me di cuenta que la cámara me odia y que todos los hombres con los que competía tenían cuadritos en lugares donde yo jamás he tenido cuadritos y que había sido un idiota y que Adele tenía razón y Taylor y Yuri; y que Celia Cruz era una enorme mentirosa y que por eso ese murió (que en paz descanse).

Cuando por fin se me acabó todo el amor propio que contenía mi ser y no podía tirarme más al piso, fue cuando no tuve otra opción más que levantarme y empezar a quererme un poquito.

Me enamoraba de mi forma de cantar en el coche en medio del tráfico, me hacía reír con chistecillos ingeniosos en mi mente mientras veía películas, era detallista comprándome ropa que no estaba en rebaja, me invitaba a cenar tacos y no me juzgaba por pedirlos con queso; y en la cama me hacía sentir… bueno, no voy a platicar nada de eso, es privado y soy un caballero. Never kiss yourself and tell, guys, really.

Un día desperté, en un nuevo departamento, emocionado porque tenía clase de impro y con ganas de escuchar las canciones no dolorosas de Taylor Swift y buscar en Google cómo iba Selena Gómez en su lucha contra el lupus, fue ahí cuando supe que estaría bien.  

Jugué a perder y terminé ganando.

Si y…

Cuando alguien te proponga algo (bueno o malo), cuando algo nuevo llegue a tu vida (bueno o malo), no sólo aceptes y sigas, también agrega algo con qué jugar. Para mí es la regla más importante de la improvisación.

Tus compañeros de juego son lo más importante para tener un buen rato.

Tu mejor amigo, que si te ve en el piso, no te levanta porque sabe que necesitas descansar un poco, lo que hace es acostarse al lado tuyo y preguntarte: ¿Tú crees que algún día pueda llegar a ser igual de malvado que Cynthia Klitbo?

Tu familia, que sin importar quién te rompió el corazón, te abraza y te recuerda que siempre alguien te va a amar.

Tus verdaderos amigos, que te aguantan y los aguantas y se aguantan; y te escuchan y los escuchas y se escuchan; y te hablan y les hablas y se hablan; y lo más importante de todo: se aman.

Tu pareja, porque estoy seguro que todo lo que necesitas es amor.

Para finalizar, les dejo una regla que estoy seguro mi gran profesor de impro inventó y sinceramente, creo que es la mejor:

Súper puedes





Someone told me life was gonna be this way.

lunes, 22 de septiembre de 2014
Hace algunos años, mi primo Óscar no paraba de hablar acerca de una nueva serie que había visto en televisión. Emocionado, me contaba episodios, citaba frases chistosas y me hablaba de los personajes, que según él, eran los más divertidos que había visto en su vida.

Me hizo prometer que vería la serie, y yo, tal vez un poco intrigado, tal vez un poco harto, decidí cumplir mi promesa y le di una oportunidad.

Mi vida cambió por completo.

A los 14 años ya había inventado el termino bullyng. La edición del diccionario de Larousse 1997 incluía mi foto bajo la definición de "rechazado". Nunca fui muy popular, lamentablemente tampoco invisible. No tenía amigos y era una persona introvertida con los de mi edad.

Llegó la secundaria y tuve a mis primeras amigas, mismas que dejé dos años después porque me mudé de casa.

No hablaré de tercero de secundaria porque me culparían de plagio, es muy parecido a "Precious", me la vivía corriendo con un bote de pollo Kentucky entre los brazos. Podría decir que fue el peor año de mi vida, pero no puedo, ese año vi por primera vez FRIENDS.

Las personas, el amor y las series llegan a tu vida cuando las necesitas, no cuando las quieres. Yo necesitaba creer en la amistad, en la lealtad y que existía una unión no sanguínea o sexual, que podía unir a dos personas.

Veía los capítulos que pasaban en la televisión y encontré las primeras dos temporadas en VHS a tan solo 35 pisos en una tienda del Centro. Me puse al día con el resto de las temporadas gracias a las repeticiones.

Cuando Rachel y Ross se casaron en Las Vegas, ya era el fan número uno de la que es considerada por muchos una de las mejores series de televisión de la historia. Desde luego yo considero que es la mejor.

El día que terminó la serie, organicé una reunión con mis mejores amigos, comimos pizza, tomamos cerveza, vimos el capítulo final y todos guardaron un minuto de silencio cuando terminó la emisión. Al mismo tiempo que una lagrima rodaba sobre mi mejilla, yo me prometí que algún día compartiría departamento con mi mejor amiga o amigo, conocería el set de Friends y tendría todas las temporadas en DVD. (ponerle play a una melodía triste).

Hoy, 20 años después de su primera emisión, 10 años después de su último capítulo y de ver por mínimo 4 veces las serie; puedo decir que he cumplido todas las metas que me propuse aquel día. Vivo con mi mejor amiga, la primera amiga que tuve en la vida; en Marzo viajé a Los Angeles y me tomé una foto en Central Perk; y por supuesto, tengo las 10 temporadas de Friends en 4 ediciones diferentes, es decir, 40 hermosos discos que contienen la serie que cambió mi vida.



Domingo

domingo, 28 de octubre de 2012


Probablemente para estas fechas del año ya nadie visite mi blog, es más, seguramente algunos ni siquiera recordarán que existía esta página donde solía escribir cuanta cosa pasaba por mi mente.

Aunque no lo crean, al menos una vez a la semana me llenaba la cabeza con promesas muy serias acerca de volver a escribir. Pero siempre fueron esas promesas que aunque deseas cumplir, sabes en el fondo que cualquier cosa puede evitar que se hagan realidad. Por ejemplo, a veces, me propongo comer más saludable, pero esa resolución se ve detenida cuando, a la hora de la comida, mi compañera de trabajo Cony me hace un berrinche porque quiere comer tacos.

Tengo miles de promesas sin cumplir, si no fueran a mi mismo y en cambio se las hiciera a un amigo o familiar, para este punto ya no me hablarían y me verían con cara de “no te creo nada, PRI”.  

Afortunadamente yo no soy tan resentido, y mucho menos conmigo, digo, si me enojará conmigo mismo, los trayectos al trabajo no serían tan divertidos, porque soy el clásico tipo que ves divagando consigo mismo y riendo en voz alta por algo que recordó. No puedo evitarlo, me encuentro muy divertido.

Sospecho que el momento en el que mi promesa de volver a escribir se volvió más seria fue cuando mi mejor amiga Mirián me contó que contraería matrimonio en Diciembre. Recuerdo que pensé: ¿Contraer matrimonio? Suena a que “matrimonio” es la única palabra buena que le puede seguir a “contraer”. No me imagino a mi amiga gritándome: ¡Contraje gonorrea! Mientras agita sonrientemente un papel que indica el diagnostico. Mucho menos me imagino gritando histéricamente y alzando los brazos como colegiala en el concierto de Justin Bieber.

Después del alboroto causado por la noticia, me pidió que fuera su padrino (aunque en realidad soy su damo de honor, porque las mujeres no tienen padrinos), y junto a esa responsabilidad me invitó a compartir unas breves palabras el día de la ceremonia.

Así que ahí me tenían, feliz por mi amiga y asustado por mí, por aquel muchacho que no había escrito ni una sola palabra por meses. Obviamente no le compartí ese miedo a mi amiga, sería como si tu abogado te dijera: ¿Te quieren quitar tu casa? Claro que acepto el caso, aunque debo advertirte, no he visitado los juzgados desde aquella vez que me acusaron por orinar en la vía pública.

La más lógico sería que inmediatamente después de la noticia, me hubiera puesto a escribir como desquiciado para recuperar el hábito y con un poquito de suerte, escribir algo decente el día  en que mi mejor amiga contraería una persona para toda la vida. Pero existía un pequeño problema: mi miedo a las hojas en blanco regresó más fuerte que nunca, y cada vez que abría un nuevo documento en mi computadora (o en la de la oficina) mi mente empezaba a recrear escenas en las que tras leer mi discurso en la boda, los invitados empezaban a aventarme jitomates, lo cual me llevaba a pensar mientras recibía dignamente los golpes rojos ¿por qué la gente llevaba jitomates a una boda? Y después, ¿por qué jitomates? la fruta que más odio en el mundo, por qué no jícamas o lechugas, o mejor aún, cigarros. Cuando llegaba a ese punto ya no podía concentrarme o algún compañero del trabajo me interrumpía con alguna trivialidad por las cuales me pagan.

Afortunadamente, cayó en mis manos el libro de David Sedaris, un humorista norteamericano que me devolvió la confianza en escribir textos sencillos, graciosos y muy enriquecedores para todo aquel que necesite una inyección de inspiración en su vida.

Pero aún faltaba algo para que de una vez por todas me pusiera a escribir, y eso era tiempo. No es que yo sea un socialite que vive de fiesta en fiesta, o un workaholico que toda su vida se la entrega al trabajo. No, nada más alejado de la realidad, pero es que cuando alguien se la pasa bien, pierde la noción del tiempo. Además, estoy seguro que hasta la persona más ocupada del universo, en algún momento u otro, termina un domingo aburrido en su casa. Eso me pasó a mí y por eso estoy aquí, de vuelta en mi blog, escribiendo cuanta cosa pasa por mi mente.

Si regresas a mi blog, cierra la puerta y disfruta el viaje. 

El día del mejor amigo… también.

jueves, 8 de marzo de 2012
Uno de mis primeros “pininos” como mercadologo lo hice en la preparatoria. No se me ocurrió un producto que revolucionaría al mercado o una estrategia de ventas que incrementaría las utilidades a un 30%. No, lo que hice fue crear un día festivo.

Después de nuestras múltiples salidas a fumar, cenar y divagar, una noche de octubre, tras una considerable ingesta de tacos al pastor; mi mejor amigo y yo empezamos a platicar. Recordamos que ese día se celebraba el descubrimiento de América y pronto vendría el día de muertos, el día de la virgen de Guadalupe, Navidad, día de los santos inocentes y año nuevo; tan rápido que ni lo notaríamos.

Nos preguntamos si existía el “día del mejor amigo”; la respuesta inmediata fue el “14 de febrero: día del amor y la amistad”. Pero, como le hice notar, ese día celebra la amistad en general y en realidad, está más enfocado en el amor de pareja. Por lo que decidimos crear “El día el mejor amigo”.
Nuestro proceso de selección fue muy simple, yo decía el día y él escogía el mes.

8 = porque es mi número favorito
Marzo = porque nada interesante pasa en marzo

Así quedó, el 8 de marzo sería el día del mejor amigo.

5 meses después

Llegué a la prepa como cualquier otro día, en transporte público y apachurrado por la falta de civismo en los choferes al no respetar la capacidad máxima de sus vehículos. La mañana estaba gris y fría; con un aire desolado provocado por mi odio a esa escuela. Entré al salón de clases, con el consuelo de que al menos tenía 3 amigos que minimizaban el calvario.

A diferencia de otros días, aquella mañana de marzo llegué más temprano de lo acostumbrado, ya que era un día especial y festivo. En realidad era especial porque nadie más sabía que era festivo.

Al entrar al salón encontré a mis dos amigos, Enrique y Uriel, ellos siempre llegaban temprano porque el papá de Enrique los llevaba a la escuela en su trayecto al trabajo. Después de saludarlos y una fugaz platica escolar enfocada en tareas y maestros, llegó Juan Carlos, mi mejor amigo. Nuestro saludo no fue el de siempre, nos abrazamos y felicitamos, como si fuera el cumpleaños de alguno de los dos o Navidad en Marzo.

Lo siguiente fue algo así:

Enrique: ¿Por qué se abrazan?
Uriel: Sí, ¿por qué tanta jotería?
Juan Carlos: Ah, es que hoy es nuestro día
Enrique: ¿Cómo?
Champy: Sí, hoy nos festejamos
Enrique: ¿Hoy 8 de marzo?
Champy: ¡Bravo, Enrique! sabes leer el calendario
Uriel: No entendemos, ¿es neta?
Juan Carlos: Sí, ¿qué es tan difícil de entender? Cada 8 de marzo se celebra nuestro día.
Alan: Yeap, el Día Internacional del mejor amigo.
Enrique: ¡Ah! Es eso, otra de sus tonterías
Alan: No es tontería, estamos esperando que televisen el mensaje del presidente en cualquier momento.
Uriel: ¿No saben lo que se celebra hoy?
Enrique: … además de su ridículo día.
Juan Carlos: Eh, no. ¿qué?
Enrique: Es el día internacional de la mujer.
Juan Carlos (Suelta una carcajada): ¡Claro que no!
Champy: Espera, somos nosotros, seguro es real.

Así fue, un día como hoy hace 9 años mi mejor amigo y yo tuvimos que tomar una decisión, cambiar el día del mejor amigo o compartirlo con las mujeres. Decidimos conservar el día seleccionado, primero porque no se nos ocurrió otra fecha y segundo, porque compartir el día con las mujeres no da pena, es un honor.

Así que:
¡Feliz Día Internacional de la mujer y del mejor amigo!

Cuatro para los 30

lunes, 6 de febrero de 2012




Queridos Reyes Magos:

jueves, 5 de enero de 2012

Seamos sinceros, me he portado bien, no tengo de otra. Como ustedes, además de magos son sabios, seguramente han leído mi blog y recordarán mi entrada Lo que ellos piensan de: donde queda confirmado, sin lugar a dudas, que soy un chico bueno.

Así que, me enfoco en lo que quiero que me traigan:

1.- Quiero un vaso de Starbucks con forma de vaso de Starbucks. (Yo sé que saben a cuál me refiero)
2.- No me molestaría que me pasaran la dirección de un departamento en renta que cumpla con las 3 B´s: Bueno, bonito y barato.
3.- Me gustaría tener el sentido de la moda de todos los bebés de las celebridades.
4.- Conocer de una vez por todas a la mamá de los hijos de Ted en How I met your mother.
5.- Un trilogía de películas de FRIENDS
6.- Que el chicharito siga igual de humilde
7.- Que EPN lea. De preferencia la noticia de que perdió la elecciones.
8.- Que Jennifer Aniston por fin encuentre el amor.

Pero ya en serio, ¿qué quiero para este año?

1.- Te quiero a ti, a nosotros. Tener la inteligencia, fortaleza y amor para superar los obstáculos que como en todas las relaciones se presentan en el camino.
2.- Que mi sobrina Sofía Misuki Tokunaga Garza, crezca sana, feliz y fuerte; en un mundo que la rete día a día y le brinde satisfacciones y sonrisas infinitas.
3.- Que la relación con mi familia, en especial con mi madre, siga siendo fuerte, honesta y a prueba de cualquier mal que se pueda presentar.
4.- Deseo mucha felicidad para mis dos grandes amigos que unirán sus vidas en santo matrimonio.
5.- Mucho trabajo, crecimiento y satisfacción profesional.
6.- Salud, dinero y amor para todas las personas que me quieren y también para las que no. Tal vez de esa forma encuentren en su corazón la paz que necesitan.
7.- Independencia, que llegue cuando sea necesario y correcto.
8.- Que Jennifer Aniston encuentre el amor.

Esos son mis deseos para este año. De antemano agradezco su amable respuesta y prometo ser un buen chico y trabajar día a día por todas las cosas que tengo y tendré.

Atentamente

Champy

Pd.- Un coche nuevo envuelto en un moño azul también es buena opción. (Si el moño es de otro color, olvídenlo) 

Champy de Oro

miércoles, 26 de octubre de 2011
Recientemente recibí mi tarjeta Invitado Especial Oro”, la que dan en Cinemex como agradecimiento a tu nula vida social y por pasar todo tu tiempo en el cine viendo comedias románticas; contrabandeando helado de chocolate, mientras lloras con frases como “Con el hola me tuviste”, “Sólo por 5 minutos” y mi favorita: “Parece que estás photoshopeado”. La tarjeta oro coincidió con el momento en que acepté mi nulo parecido a Ryan Gosling y por ende, las pocas posibilidades que tengo de salir con Emma Stone.

Justamente por esas situaciones, a mi mente capitalista se le ocurrió el combo: ForeverAlone, el cual consta de un litro de helado de chocolate, una rebanada de pizza, un paquete de pañuelos desechables, palomitas y refresco jumbo.

En fin, el punto es que muy pocas veces he sido considerado invitado especial en alguna parte. Es más, en mi cumpleaños mi mamá le daba regalos a los invitados por el simple hecho de asistir. Así que la llegada de dicha tarjeta trajo consigo un malestar muy común en las personas que no están acostumbradas a recibir atención; ya saben, un poquito de poder puede volver loco al más sensato. 

Así que al recibir mi tarjeta le hice una serie de preguntas al que me atendió en el mostrador, mismas que les comparto a continuación:

¿Con mi tarjeta de invitado especial ORO puedo...

  • Decidir quien de la fila entra a la película y quién no?
  • Obligar a las personas a taparse los ojos en las escenas que yo considere inapropiadas?
  • Prohibir la entrada a los sanitarios?
  • Contarle el final a las personas que están por entrar a la siguiente función?
  • Ver con desprecio a las personas que se forman en la fila para “gente normal”?
  • Traerme un trono que diga “aquí espera el rey”, mientras estoy en la fila?
  • Robarle las palomitas y demás golosinas a los que esperan, sin consultarles primero?
  • Pedir que vacíen las gomitas de la dulcería en una piscina y nadar en ella?
  • Pararme a lado de las taquillas y escuchar cómo el que atiende le dice a las personas que ellos no son especiales y yo sí?
  • Recibir queso triple en mis nachos y solicitar jalapeños frescos de la lata?
  • Subir mis pies a la butaca de adelante sin que alguien llegue y me apunte con la lamparita?


Después se me subió un poquito más el poder…

  • Decidir a quién le cortan la cabeza y a quien no?
  • Evitar que maten a Obi Wan y se case con la princesa Amidala?
  • Apresurar a WB para que realice la versión fílmica de “Wicked”?
  • Obligar a Julia Roberts a regresar a la calles y venderse más barato?
  • Ser R2D2 en la próxima entrega de Star Wars?
  • Adelantar el estreno de “Rec Génesis”?
  • Regresar el tiempo y pegarle a K. West por hacer sufrir a Taylor Swift y después gritar que Sara Bareilles se merece el premio?
  • Hacer divertida “Biutiful” con escenas de violencia extrema protagonizadas por Bardem?
  • Obligar a que hagan una segunda parte de “Efectos Secundarios”?
  • Realizar un final feliz para “Precious” donde todo haya sido un sueño y ella termine bailando arriba de un microbus con dirección a 4 Caminos?
  • Darle el Oscar a Michelle Williams, pero más por su interpretación de la muerte de Jen en Dawson´s Creek que por Blue Valentine?

La mala noticia: Para todas y cada una de las preguntas la respuesta fue: NO
La buena noticia: Que todo eso aplica cuando reciba mi tarjeta negra… 24 visitas y contando

(Por cierto, esta es mi entrada número 50)

Trick or treat

viernes, 14 de octubre de 2011
Todo mundo tiene una festividad favorita, algunos aman cantar villancicos y ser un ornamento más en la decoración de los centro comerciales. Adoran gastar todos sus ahorros, aguinaldo y hasta piden prestamos, sólo para hacer felices a su seres queridos en Navidad, sin pensar que probablemente ellos serán infelices el resto del año pagando dichos regalos.

Otros más intensos prefieren las fiestas patrias. El júbilo, alcohol y amor a México los contagian y obligan a cometer estupideces, como lanzarse envueltos en una bandera en la pre-fiesta de independencia.

En fin, se dice que con la menor provocación un mexicano encuentra un pretexto para celebrar. Que si el bebé nació, que si va a limpiar sus pecados, que si ya cumplió 3 años, que si ya cumplió 15, que si salió de la universidad, etc. Y todo esto sin nombrar las raras ocasiones en que la selección gana un partido, un atleta gana una medalla o los tacos cumplen años.

Quien me conoce sabe que para las fiestas yo soy el primero en decir: ¡presente! No soy el clásico que se revienta cinco días a la semana, porque la edad pesa y mis “alcances” ya no dan para eso. Pero en general me gusta mucho celebrar y pasarla bien acompañado de personas agradables y, si se puede, en un lugar donde la música electrónica no sea admitida.

Mí celebración favorita es sin duda “El día de muertos” y por extensión “Halloween”, y no, debo admitir que no es por el valor cultural, las tradiciones o porque nos invita a recordar a nuestros seres queridos que se adelantaron en el camino y nos estarán esperando en la puertas del.. blah… blah… blah… No, en realidad es por una sencilla razón:

AMO
DISFRAZARME

Desde hace varios años me he encontrado en las ropas de Merlín, Mickey Mouse, Bunbury, Darth Vader, El león de “El mago de Oz”, Joe Black, etc. Hasta el momento mi favorito ha sido el león, aunque el año pasado Mickey tuvo mucho éxito, se me ocurrió ir disfrazado así a un antro y me sentí una botarga en Disney, tomándome fotos con todo el mundo.

Todos y cada uno de mis disfraces han sido buenos, los he portado con orgullo y han tenido bastante éxito, pero nunca han sido mi primera opción, ya que al menos por los últimos 5 años he querido disfrazarme de Harry Potter, pero por diversas razones, principalmente económicas, no he logrado hacerlo.

Espero este año sea el bueno, que por fin encuentre una capa bien hecha y no cueste la millonada, debo buscar mis lentes de John Lennon y romperle los cristales, pintarme un champiñoncito en la frente y con suerte, encontrar a alguien que vaya de Hermione o Ron. Si no lo logro, seguramente encontraré una opción que me haga feliz, o me inventaré una salida rápida, como en el caso de Joe Black, cuando no tenía disfraz así que recurrí a un traje negro y mi increíble parecido a Brad Pitt, aún cuando en esa ocasión muchos pensaban iba disfrazado de Loret de Mola.

Espero ustedes tengan una espantosa noche de brujas, que se los chupe la bruja, las muerda un hombre lobo y los deslumbre un vampiro con su piel de diamantina – que triste, Crepúsculo nos ha arruinado la vida-, todo siempre y cuando no les saquen los ojos los cuervos, ya que champyalaire aún no sale en versión braille.

Caja rápida: 140 artículos o menos

martes, 20 de septiembre de 2011
Mi regreso triunfal a twitter me recordó porqué me fui en un principio: Si hablo hasta por los codos, ¿qué me hace pensar que no escribo igual?

Mi poder de síntesis se ha visto retada cada vez que se me ocurre escribir algo en dicho portal -el cual fácilmente pasa como la carnicería del idioma-. La idea de twittear cada momento de mi vida, cada ocurrencia de mi cabeza o molestar a cada follower de mi cuenta; se ha visto opacada por la falta de caracteres.

Twitter me ha complicado tanto la vida que ahora tengo más de 3 formas de exponer una simple idea:

Idea Original

Voy al cine a ver “Crazy Stupid Love”, espero alcanzar función ya que salí tarde del trabajo; tengo el proposito de no perderme ninguna película donde actúe Emma Stone. Espero esté tan buena como se ve (la película, no Emma)

Opciones

@CinemaReal, #CrazyStupidLove, espero alcanzar función #EstupidoTrabajo, #impuntual. #meprometí no perderme las películas de #EmmaStone. #Esperodivertirme

Veré CSL, cumplir promesa, ver a Emma Stone.

Voy al cine, corro… @OscarSoto, @XimenaYepiz, @AleGrz ya vieron Crazy, Stupid, Love? #Emmaishot

VOi a vr crZy Stpd <3, lla vy spr trde, me enknta M-A Stne. Kiero vr toDs sUs peliKulas^^

Me decido por escribir:

En el cine, luego les cuento por Facebook. #Emmaishot #HateMyLife
(De esta forma mi alma muere un poquito)

Así que decidí no alejarme del twitter, ya que debo admitir me divierten demasiado los TT, pero, llegué a la conclusión de que será mejor si sólo comparto lo más irrelevante de mi vida a través de él. Sin lugar a dudas Facebook seguirá siendo mi red favorita. 

No me quiero imaginar cuando Google + llegue a su auge y mi vida se convierta en esto:

  • Veré Crazy Stupid Love (Circulo amigos)
  • Espero alcanzar la función, voy saliendo del trabajo (Circulo compañeros de trabajo)
  • Prometí no perderme ninguna película de Emma Stone (Circulo cinefilos antisociales)
  • Al rato llego, voy al cine (Circulo Familia)
  • Sigo trabajando (Circulo, mi jefa)
  • Emma is Hot (Circulo Amantes de las pelirrojas)


Por el momento seguiré disfrutando de Blogspot y de su ilimitado número de caracteres; claro, lo malo es que nadie me lee… #ForeverAlone.


¡Por cierto síganme! @AlanChampy